Nuestra casa  es chiquita, pero no necesitamos más porque el jardín es gigantesco !!!
Cada vez que lleguemos al final, cogeremos el avión para continuar explorando otra parte al otro lado del océano. Queremos descubrir con los niños todo lo que vive: pingüinos, cocodrilos, focas, osos, ballenas, elefantes, y si ellos imaginan hadas y enanos, ¡tanto mejor! Y sin olvidar los dragsters y cohetes de Cabo Cañaveral…
Vlad quiere acariciar los bebés pingüinos; Matei, los bebés de canguro, y ambos tienen miedo de los primeros encuentros con los cocodrilos en el Parque Everglades de Florida. Al mismo tiempo están encantados con la idea de ver las ballenas y los osos de Alaska, los elefantes en las calles de India... Vlad no quiere cruzarse con el lobo de “Pedro y el lobo” ¡le traumatizó! Las imágenes que han visto en el glaciar Perito Moreno de Argentina, las cataratas de Iguazú o el volcán Popocatepetl (el nombre les divierte mucho) en Méjico les atrae, y los paseos con la bici en la naturaleza, pescar o cualquier actividad que la naturaleza en el mundo entero ofrece les hace sentirse impacientes.
Para empezar, nuestro trayecto es relativamente claro, a pesar de que depende en parte de la fecha del sello que nos pongan en los pasaportes a la llegada en Estados Unidos. En todo caso, empezaremos en el sur de EEUU, después subiremos por el este u oeste (por el oeste necesitamos unos 4 meses), atravesando el país, Canadá y Alaska hasta llegar al Círculo Polar, desde donde comenzaremos la bajada hasta Ushuaia, en la Patagonia, atravesando ambos continentes americanos. Evitaremos algunos países, como el caso de Colombia y, en general, nos adaptaremos a la situación política o sanitaria del mundo. Después, tras una nueva travesía del campingcar, continuaremos con Nueva Zelanda, Australia, sudoeste de Asia…, quizás hasta China si es más asequible que ahora; mientras tanto, quizás Japón. Partimos de la idea de que nada nos obliga a tener prisa, nada está establecido de antemano.

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